lunes, 11 de mayo de 2009

RECUERDOS DE UN MARTES SANTO EN CANDELARIA, POR MOISES VIRETTI


Son las cinco de la tarde y el sol reluce por doquier un esperado Martes Santo en San Nicolás de Bari; los nervios a flor de piel, y mis pasos andan por Santa María Blanca junto a mis hermanos de capirotes blancos , que junto a los maestros de música de cristo llevan con todo su orgullo ir tras mi cristo de la Salud a sones trianeros.

Visita a la iglesia donde rezo a Dios junto a los sagrados titulares; abrazos por todos los rincones y el deseo de una feliz estación de penitencia; el equipo de asesoramiento musical del palio ultimando detalles; un sinfín de gratos momentos como preludio a la salida.

Los músicos sonríen al ver mi rostro cargado de ilusión y amor por una madre que ilumina nuestras vidas cada día.

Suena el himno, y tras la primera bajada, los sones de la marcha mas conocida de Manuel López Farfan relucen en la plaza Jesús de la Salud para que mi Candelaria se encamine a la Santa Iglesia Catedral…podría seguir escribiendo, pero es de merecer que lo que queda por escribir quede reservado para alguna otra ocasión; la semana mas esperada se marchó, pero quedamos nuevamente alerta por que el contador de cuenta atrás para el martes santo ha comenzado.

Pregón de Semana Santa pronunciado por Ventura Franco Gómez en la Tertulia Casa Francis, en la Gran Plaza.


Ventura Franco es hijo del primer secretario que tuvo nuestra Hermandad, Francisco Franco Alvarez.

“Continúo andando hasta tropezarme con la iglesia de Omnium Santorum donde ya es martes. El Martes Santo es el dia grande de los Javieres y de los hermanos de San Nicolás. Para mí tiene este día en absoluta afinidad una mezcla de Almas y Candelaria de Gracia y Amparo y Salud.

Por un lado mi padre (que Dios lo tenga en su Gloria) fue el primer secretario que tuvo la hermandad de La Candelaria. Por eso, cuando la veo de azul y plata vestida, atravesando por ese inigualable marco que le da Sevilla en su paseo de Catalina de Ribera y cuando pasa por delante de los jardines del pintor de Las Inmaculadas, al que yo creo ver como se asoma para saludarla desde el fondo de la Plaza de Alfaro, y cuando la veo en esa placita acogedora de Santa Maria la Blanca.

Lanzo un ¡Olé! de alegría al ver la obra de aquellos hombres que junto con mi padre de mi alma tuvieron la feliz idea de fundar, llenos de amor y cariño para que desfilara por las entrañables calles de su querida Sevilla, una nueva Cofradia.

Del otro lado estoy yo,que siento una gran satisfacción de haber colaborado con mi humilde persona a engrosar las filas de penitentes que acompañarían por primera vez a nuestro amado Cristo de las Almas y a nuestra Madre, Maria de Gracia y Amparo.”