jueves, 5 de febrero de 2009

COMIDA DE HERMANDAD

Como en cursos anteriores, la comida de Hermandad tendrá lugar (D.m.) el día 15 de Febrero, después de celebrarse la Función Principal de Instituto. Para este año el lugar de encuentro será el Restaurante La Basílica, sito en el Parque de la Buhaira, donde nos esperan a partir de las 14:00 horas.

El menú está compuesto de:

Entrantes
Surtido de Paté con Dulce de Tomate y Reducción de Oporto
Revuelto Campero de Chorizo Ibérico y Morcilla de Arroz
Carpaccio de Presa a la Sal con Parmesano y Aceite de Limón

A continuación

Lomo de Corvina a la Plancha con Puré rústico de Zanahorias-Calabaza y Salsa de Piquillos

Carrillera de Ternera Glaseada con Dulce de Calabaza y Pistachos

Tarta de San Marcos

El precio del cubierto es de 36 euros.

Contamos con un menú para niños compuesto por: Plato combinado…Pechuga Pollo Villarroy, Patatas fritas, Croquetas Puchero Postre… Tarta Selva Negra Bebida... Refrescos – Todo por 15 euros.

Es necesario confirmar la asistencia y el abono del precio del cubierto en Mayordomía en horario de apertura de la Casa de Hermandad. Personas de contacto Mario Castillo, Carmen Picón y Fátima Guerrero

RECUERDOS DE NUESTRA NAVIDAD

El pasado 21 de diciembre, con motivo de la Misa de Navidad que tradicionalmente celebra nuestra Hermandad, pudimos disfrutar de una jornada muy intensa:

Tras la celebración de la Santa Misa, concierto de la Banda de La Cigarrera, gracias a las gestiones de nuestro hermano D. Daniel Cabrera.



Y tras el concierto, exquisitas viandas para celebrar la Navidad en Hermandad, y con tal motivo, llevar a cabo el primer bar-benéfico de este nuevo curso. Fruto de las gestiones que nuestra Diputada de Caridad, Fátima Guerrero, viene desarrollando con el Proyecto Fraternita, se convocó esta primera acción cuya recaudación íntegra se destinó a colaborar con la guardería del Polígno Sur con la que Fraternita y la parroquia de Jesús Obrero del Polígono Sur colaboran. Nosotros no podíamos ser menos y los más pequeños siempren son una buena causa con la que colaborar.



Todos debíamos y teníamos que participar:



También nos dio tiempo de entregar los premios que teníamos convocados:

Nuestro amigo Roque, a la mejor tapa:



Y nuestra hermana Paula, el primer premio del concurso de dibujo



¡Enhorabuena a todos!

CARTA DE LOS SABANDEÑOS A LA HERMANDAD


Puntuales y entre un velado perfume de incienso, se insinuaban los ciriales y las casullas en procesión, abriendo la ceremonia de la función principal. Acólitos y boato respetuosos, escondidos en el velado ambiente místico de formas adquiridas de siglos. Liturgia y solemnidad daban la bienvenida a la parroquia, que se disponía a participar en comunión para sumar un nuevo rito a la historia de la hermandad.

Apenas se apagaron los ecos del rezo, la difusa imagen de la nave llena de bruma pareció transformarse en una neblina evocadora. Todo se envolvió de otro tiempo y lugar. Y clamó grave la voz de la caracola.

Su lastimoso aullido salino reverberó en las bóvedas como acostumbra a despertar las nubes de la noche isleña. La sorpresa se tornó en silencio; casi en una congoja de quienes descubren un sonido ondulante, más primitivo que antiguo, tan lejano como emocionado.

El vibrar de aquella llamada del mar despertó la mortecina tarde en las calles grises de la Judería. Y como un aliado que sólo quería acunar rítmicamente el rumor de aquella concha, retumbó el tambor gomero llamando. Un golpe seco y luego otro; hondo, firme, regalaba su cadencia al siguiente para, juntos, forjar un ritmo ancestral que se hacía presente en el templo.

Unas chácaras y el timbal sabandeño conmovieron la espera. Todos comprendieron que iban a rezar de otra manera, arropados con el calor emocionado de una manta esperancera.

Y frente a la sorpresa destacaba con su serena estampa la imagen de la Luz que se regalaba más limpia que la fuerza de Magec, el sol de los ancestros.

Nadie sabía entender mejor el mensaje. Cuántos siglos esperando aquel eco isleño que por fin acunaba su casa. Un gesto nuevo, satisfecho y cómplice parece adivinarse en su rostro desde esa tarde mágica en la que, casi sin saberlo, entendimos el milagro y la fuerza de Candelaria. Todo sucedió; algo que terminó con esbozo de folía.

Y si vinieron a Mí
fue porque siempre estuvieron.
Hermanos guanches de fe
que más Candelaria me hicieron





Agradecido, Manuel Martínez-James García.